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Originally posted 2017-08-11 12:36:07.

Con  frecuencia nos referimos a los cachorros de los partidos políticos como si fuesen organizaciones independientes de aquellos partidos a los que pertenecen, y así decimos “los cachorros de la CUP” o los de Bildu, o incluso los del PP, pero nada está más lejos de la realidad. Esta autonomía de las organizaciones juveniles que tanto se utilizan para contentar a los más radicalizados, a los que tienen menos paciencia y quieren imponer ya sus ideología, no existe. Son como todos los hijos, se les deja llevar hasta donde los padres quieren y si se sobrepasan se les castiga.

Ahora asistimos a la campaña antiturismo que iniciaron los jóvenes de la CUP y que en la actualidad ya abarca a Cataluña, Baleares y el País Vasco y que nada tiene que ver con el turismo. Podrían haber sido los toros, las Procesiones, la Seleción Española de cualquier cosa o todas las barbaridades que “Junts pel Si” encarga para crear un clima prerrevolucionario de insumisión, una revolución que consiste en lo que consistió siempre, destruir el orden establecido en base a una idea utópica irrealizable que arrastre voluntades, y luego, una vez en el poder asumido en medio del caos, ya veremos que hacer. Este es el tremendo error que comete el PDECat habiendo arrastrado a su partido hacia una posición maximalista que ya estaba cubierta por ERC que no ha parado de engordar desde entonces, mientras están abandonando muchos cargos de su partido (ahora expulsados) y también muchos militantes.

La clave es que España ya es de hecho un estado federal asimetrico con más competencias transferidas que otros muchos estados federales, aunque se llame “Estado de las Autonomías”, pero con una deficiencia grave, que se nos olvidó definir claramente cuales son las competencia del estado federal, esas inviolables que permiten actuar de inmediato a las fuerzas del orden y a la justicia, lo que en las peliculas americanas llaman asuntos de competencia federal, aquellos en los que los funcionarios de cada estado federado se ponen al servicio de los del estado central (vease FBI por ejemplo). Si fuese así, nuestras fuerzas del orden ya habrían detenido a los que espantan el turismo, los que alborotan los aeropuertos, o los que conspiran para la sedición y los que agreden cada día las sedes de Ciudadanos y otras veces las del PP.  Se habría dado la vuelta a la situación. El Estado Central no haría denuncias para que los jueces dictaminen y se pueda actuar contra el que incumple la ley dando lugar a un largo proceso legal, simplemente se daría orden de intervenir y tomar el control de la situación para resolverla.

Lo peor es que el Estado dejó que se engañasen, y se sigan engañando, a los niños en las redes, los libros y las clases, y ahora los niños ya son jóvenes cachorros de partidos con demasiado odio en su programa. Aún así habrá que hacer ya las reformas necesarias ñara que el Estado Central recupere su autoridad y ejerza su fuerza legal contra el delito que las Autonomías se niegan a perseguir, y que lompuedan hacer las fuerzas del orden porque estamos viendo que el Gobierno no está dispuesto a hacerlo.