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Originally posted 2017-08-28 12:44:06.

El extremismo es una cuña que penetra en la sociedad produciendo extremistas a uno y otro lado. La sociedad atacada pierde su moderación, paciencia y tolerancia radicalizando su postura entre los tontos que van de buenos y los buenos que van de tontos. Y hablo de los inmigrantes musulmanes y muy especialmente de los islamistas que se dedican a preparar y comenter atentados terroristas.

El primer grupo lo tenemos representado en aquellas palabras de Pablo Iglesias en el Congreso cuando afirma que la solución está en dar comida, medicina y vivienda a esta gente que alcanza nuestro país y a la que vendría derribando las vallas como él propone. Lo que no sabe el Sr. Iglesias es que eso ya ocurre porque en Cataluña, ahora eje en este tema del terrorismo, decenas de miles de inmigrantes, especialmente marroquís, reciben una media de subvenciones de 600€ al mes y de 775€ si tienen familia a su cargo, además de una ayuda a la vivienda de 250€  lo que suma más de mil, muy lejos de gran parte de nuestros pensionistas ¡y sin haber cotizado! ¿Cuantos vendrían derribando las vallas? En esas condiciones y con la comida gratis que ofrece Cáritas y otras organizaciones, probablemente 100 millones o más. Este es el grupo de los supuestamente buenos, de los partidarios del diálogo con los terroristas.

Luego queda el otro grupo de aquellos que ya no aguantan más, que tienen claro que no todos los musulmanes son terroristas pero todos los terroristas islámicos son musulmanes, y como para ellos prima su seguridad, quieren decir adiós a las mezquitas, los burkas, y la vejación (a nuestros ojos) de la mujer, que se vuelvan a sus países de origen o que se integren plenamente, un poco al estilo australiano.

Este es el fin y el logro de los extremistas, dividir la sociedad entre los que les apoyan y comprenden radicalizándose, y los que se radicalizan enfrente convirtiéndo al verdugo en víctima. Es el mismo proceso seguido por los independentistas catalanes que han manipulado la manifestación por las víctimas del atentado de Barcelona con participación de la ANC, TV3, y Colau que los contrató. Pero ¿ya somos todos extremistas? No, evidentemente no. Ganas ya no faltan pero sentido común tampoco.

Apartados de los extremismos resisten grupos que ven la solución en saber combinar firmeza frente a la lucha armada del ISIS en Siria e Irak, con el diálogo con todos los países. Esto es lo que propone Ciudadanos y es el alma del Pacto Antiterrorista del que se han desmarcado los grupos antes citados, y que sigue la linea de Francia y toda Europa y Occidente. Se trata de coordinar los servicios secretos y las policías que luchan contra el terror. En el Pacto no se escluye a los 1.200 millones de musulmanes porque pese a todo es ahí donde anidan los 50 o 100.000 integristas radicales, los yihaidistas. Están entre ellos y los necesitamos para que los señalen, para que den aviso, para que los denuncién ya que ellos son las víctimas más numerosas.

Confiemos en el Pacto Antiterrorista sumando a todas las fuerzas políticas españolas que aún no están, y a todos los países que quieran sumarse a una lucha coordinada. La solución vendrá con la colaboración de los musulmanes moderados, pero no derribando vallas o abriendo puertas y dándo al que llega lo que no damos a nuestros padres y abuelos. Eso radicaliza más.