[Total:0    Promedio:0/5]

Originally posted 2017-09-22 11:48:36.

Los sediciosos catalanes han visto mermadas sus posibilidades del triunfo de su sueño imposible y han decidido pasar de las amenazas a los hechos. La amenazas van desde la declaración unilateral de independencia o los carteles con dirigentes políticos contrarios al Procéss con un tiro en la frente, a las realizadas a los padres de Albert Rivera por haber tenido un hijo constitucionalista, y los hechos son la toma de la calle, las agresiones a la Guardia Civil, el asedio a los juzgados, la pasividad de los Mossos, y hasta negar el abastecimiente a donde se alojan policias o guardia civiles.

El tipo de radicalización permite ver que PDCat y ERC, con la ayuda de Colau y otros seguidores de Podemos, son los instigadores de un proceso sin marcha atrás, mientras el juego sucio de quemar banderas, presionar con amenazas a alcaldes y concejales contrarios al referéndum, más las algaradas que convenientemente manejadas han de ser distribuidas por TV3, quedan en mano de la CUP, y si es posible de Arran, su organización juvenil que posee menores de edad exentos de posibles castigos penales. En este clima es fácil que las calles de Barcelona se véan jalonadas por banderas esteladas creando un clima de mayoría cuando cualquiera podría ver que los balcones y ventanas sin bandera son muchos más, pero ellos saben que nadie se atreverá a sacar una bandera española aunque se sienta catalán y español, porque si consintieran eso sus colores pasarían a ser minoritarios, se difuminarían. El pudor se ha perdido y ya no se oculta que se mentaliza a los niños escolarizados en el odio a lo español, y para demostrarlo sacan a la calle menores y adolescentes luciendo una bandera cuya historia les contaron de forma sesgada, como tampoco oculta el vergonzoso apoyo de gente inhabilitada por terrorismo como Otegui, o el control de subvenciones a medios no afines, amén de las depuraciones internas.

En Cataluña tenemos ahora mismo tres tipos de catalanes. Por un lado están los instigadores del procéss, esa mayoría del Parlament que ha elegido un President que se ha negado a serlo de todos los catalanes y ha preferido serlo solo de los que le apoyan. Este grupo se ha metido en un camino sin retorno que pretende transmitir a todos los pueblos del mundo que pueden independizarse unilateralmente cuando les de la gana. Sabemos por Ines Arrimadas que tiene información de primera mano, que muchos de ellos no pueden admitir la situación creada pero ya no ven la salida sin nuevas elecciones. Un segundo grupo, el más numeroso, sería el de aquellos que se creen lo que les prometen, los que niegan que se quedarán fuera de la UE porque sus normas lo impiden y porque las decisiones se toman por unanimidad incluyendo el voto de España, los que niegan que carecerán de apoyo internacional porque saltarse la constitución de un país con éxito no es un buen ejemplo, los que niegan que su PIB caerá un 30% al perder su mercado español y poner aranceles al europeo, los que no saben que su endeudamiento les impediría emitir deuda cuyo bono se considera hoy basura y solo compra España, los que no ven la amenaza de quiebra, los que piensan que las deudas no se pagan o que los bienes se embargan sin dinero para pagarlos, los que no creen que las multinacionales necesitan estar en Europa y todas se domiciliarían fuera, los que dudan de que la fuga de empresas sería enorme y que las inversiones caerían a cero. Estos que han sido engañados son los mas agresivos porque no atienden razones, actúan por la fé que les han inculcado y la fé es creer lo que no vimos….ni veremos. Tienen el ejemplo de donde se quedaron las amenazas de Syriza en Grecia, de como la realidad siempre se impone, pero siguen su camino porque no hay mas ciego que el que no quiere ver.

Luego queda el tercer grupo, el de los realistas y/o constitucionalistas, aquellos que saben que esto solo traerá desgracias y quieren ser catalanes españoles y europeos. Si nos atenemos a los resultados del 9N, de las elecciones pleblscitarias, o de las encuestas, son un 65% entre los que no apoyan el procéss y los que se abstienen porque todo esto les parece una mascarada. ¿si estos saliesen a la calle, si no tuviesen miedo, si enarbolaran sus banderas, cuantos diría la policía local que estaban en la manifestación? Desgraciadamente no son gente de movilizarse, de lucha. Unos cuantos si, y por eso ganaron el plebiscito, pero otros muchos no, y tienen razón. En estos momentos serían agredidos con toda probabilidad y ya corresponde al Gobierno protegerlos con la fuerza de la ley, y luego establecer fórmulas consensuadas para que ese alto porcentaje de catalanes que quieren en referéndum porque muchos desconcen la realidad, baje a ser una minoría. Esta será la labor de futuro de todos los partidos constitucionalistas, hacerla tan querida como lo fue en 1978.