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Originally posted 2018-02-16 14:23:05.

En España, el liberalismo es una ideología secuestrada. La polarización entre izquierda y derecha parece no dejar hueco a ningún tipo de ideas que no se alineen en uno de estos bandos. Sin embargo, tanto izquierda como derecha, tienen en sus extremos el objetivo de controlar, cuanto más mejor y por cuantos menos mejor, la vida de las personas.

Es por esto que el liberalismo surge como contrapunto radical tanto al fascismo como al comunismo. En estas últimas doctrinas la libertad individual se relega completamente a un segundo plano, predominando el control estatal en cualquiera de sus formas frente a la capacidad del individuo para obrar correctamente.

Acusan al liberalismo de actuar en contra de lo público, sin embargo ningún liberal que se precie estará contra lo público cuando busque igualar oportunidades. Un liberal tiene como meta mejorar las libertades, individuales y colectivas, y nadie podrá actuar con libertad si adolece de una formación adecuada, si no puede mantener su salud o la de los suyos o si por sus circunstancias no puede desarrollar sus capacidades en igualdad de condiciones. Si una persona no puede cubrir sus necesidades básicas no será libre, será siempre un siervo de aquel que se las pueda cubrir.

Para un liberal la misión fundamental del Estado debería de ser garantizar la cobertura de las necesidades básicas de todos, por lo que me indigna profundamente cuando se relaciona el liberalismo con la privatización o la eliminación de servicios públicos. Caso aparte es que los liberales nos opongamos a la excesiva intervención del Estado, ya que un Estado que influya en todos los aspectos de la vida de las personas acabaría suponiendo una privación de las libertades, bien sea por el control directo usando la fuerza o mediante un control económico férreo que impida el desarrollo libre del país.

En tiempos pasados, el fascismo ha gobernado eliminando las libertades individuales y oprimiendo a la población, mientras que el comunismo ha preferido atribuirse a sí mismo la autoridad suprema sobre la economía como forma de limitar la capacidad de operar para las personas. El liberalismo surge como una forma de equilibrar libertades individuales, sociedad y economía: Buscando que el individuo pueda realizarse en una sociedad que promueve la igualdad de posibilidades y las libertades, tanto personales como colectivas, con un Estado que sea un apoyo para el desarrollo de la sociedad, y no una carga para el progreso.

Como liberal confío en el esfuerzo voluntario individual y colectivo como herramienta de mejora para la sociedad, manteniendo un concepto de Estado garante, pero nunca de Estado director. Debemos caminar hacia una sociedad cada vez más educada en valores, consciente y comprometida con la sociedad, en la que la gente obre de acuerdo a las normas no por imposición, sino por propia voluntad y convencimiento de que las leyes hacen la convivencia mejor.

Por ello, indignos indignados indignantes, que lanzáis acusaciones de “fascista” o “insolidario”; egoístas defensores del capitalismo salvaje y del libre mercado, que os apropiáis del liberalismo y que os lucráis sin considerar que este sistema no generará igualdad de oportunidades si no se equilibra con la conveniente cobertura social; hiperreguladores, que pretendéis gobernarnos como niños; incendiarios que descalificáis constantemente en vuestro discurso: Podéis seguir intentando frenarnos, pero la gente que aspiramos, libre y voluntariamente, a construir un futuro mejor para todos no vamos a dejar que nos desaniméis.

Somos capaces de ver lo que se ha avanzado hasta conseguir la libertad de la que disfrutamos ahora, pero también vemos todo lo que nos queda por recorrer. Ni nos haréis volver al pasado, ni perder empuje hacia el futuro que queremos.

 

“No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres.”

C.F.M.

by Antonio Valero