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Originally posted 2018-04-09 18:06:53.

Bienvenidos a la realidad…

Ya han pasado varios meses desde la declaración unilateral de  independencia de Cataluña. Han pasado varios meses desde que aplastaron los derechos de los representantes de más de la mitad de los catalanes y lo que es peor, los derechos de los propios catalanes; desde que pasaron por encima de las leyes de todos, de la Constitución y del propio Estatut;  , desde los “selfies” y fotografías coleccionando órdenes del TC,desde las amenazas, desde los constantes “desobeïm” desde los Plenos parlamentarios eternos donde se alteraba el orden del día previamente establecido, desde la aprobación ilegal de la famosa Ley de Transitoriedad, desde las coacciones a funcionarios contrarios a la independencia, desde el uso político de un cuerpo policial como los Mossos d’Esquadra, desde el bochornoso invento de los “muertos en las calles”…

Todo parecía ir muy en serio hasta que les tocó contarlo delante de un Juez. Para entonces, todo se convirtió en simbólico… “La República simbólica”, el golpe institucional simbólico, los “selfies” simbólicos, las desobediencias simbólicas, las amenazas y coacciones a funcionarios simbólicas,  la Ley de Transitoriedad Simbólica, los “muertos en las calles” y millones de heridos simbólicos, la malversación de fondos para fines ilegales simbólicos… Ahora ya vamos por el “Presidente simbólico”, y es que apenas unos días antes de la decisión de la justicia alemana, ERC, CUP y JxCat pactaban una “investidura simbólica” del expresidente prófugo Carles Puigdemont.

Y aquí seguimos, desde las últimas elecciones autonómicas del 21 de diciembre sin gobierno, sin debates sobre problemas sociales, sin voz más allá de la de la suya y con un Parlamento secuestrado por los que creen vivir en una República que no existe, incumpliendo unas leyes que sí existen y que el resto, también los suyos, debemos seguir cumpliendo.

Y yo me pregunto… ¿Qué hay de Cataluña? De la real, de nuestras preocupaciones reales diarias, de lo que no olvidemos nos une a todos.

Porque mientras tanto, en medio de tantas simbologías, caos y mentiras, hay una realidad paralela que a la vez dará título a mi entrada de hoy: LO QUE NO ES SIMBÓLICO.

Y hoy quiero recordar que lo que no es simbólico es que hace dos días los partidos secesionistas pospusieron la devolución de las pagas extras pendientes a funcionarios desde 2012 para dar prioridad a sus otros “debates relevantes”. No son simbólicos los titulares que aseguran que “la economía catalana crecerá en 2018 siete décimas menos de lo previsto a causa del ‘procés’”. No son simbólicas las listas de espera eternas en sanidad y la falta de inversión en educación. No son simbólicos los barracones donde todavía miles de niños asisten a clase. No es simbólica la subida de las tarifas de transporte ni las tasas universitarias más altas de toda España, que hace tiempo dejaron de estar al alcance de muchas familias.  No es simbólica la huida de más de tres mil sedes sociales de empresas antes pioneras en Cataluña: Endesa Distribución Eléctrica, Radio Taxi Barcelona, Donuts , Allianz Seguros, Pastas Gallo, Bruixa d’Or, Codorniú, Bimbo, Catalana Occidente, eDreams, San Miguel, Aguas de Barcelona, Caixabank, Banco Sabadell… Y tampoco es simbólico que Seat, Lidl y miles de empresarios extranjeros se lo estén ya planteando.

Pero lo más doloroso, angustioso, preocupante y que fijaos, tampoco es simbólico, es que la convivencia en Cataluña se ha perdido. No son simbólicos los conflictos sociales diarios, las “guerras de banderas”, la invasión de calles, las constantes “aturades de país”, el odio generado, las familias rotas, las amistades perdidas, la ANSIEDAD que a muchos y muchas les han generado estos últimos meses en Cataluña y que de hecho les sigue generando, los insultos, los desprecios de unos y de otros…

Llegados a este punto creo que es hora de recordaros, a todos, que el sueldo de nuestros políticos tampoco es simbólico y que mientras nosotros nos enfrentamos y salimos perjudicados económica y socialmente, los hay que siguen viviendo del “cuento del procés” y otros a los que ya les está bien alargar la situación. La agonía. La incertidumbre.

Y es que el tiempo, recordad, pasa y Cataluña sigue cayendo en picado mientras los de arriba son incapaces de salir de este túnel en el que nos han metido a todos y que sigue pareciendo no tener salida… Así que quizás ya va siendo hora de dejar lo simbólico  a un lado para volver a lo real. Quizás ha llegado el momento de olvidar el pasado para pensar en un futuro que, hoy por hoy, parece negro. Quizás es momento de darse la mano. Quizás… Porque si esto no pasa más pronto que tarde, el fracaso colectivo en el que pueda desembocar todo probablemente ya tampoco será simbólico