[Total:0    Promedio:0/5]

Originally posted 2017-06-25 18:34:58.

Ciudadanos despierta simpatías, muchas más que lo que se refleja en los votos que recibe además de tener el líder que mejoŕ valoración obtiene en todas las encuestras de opinión.  La causa de la dificultad para transformar las simpatías en votos podrían ser las campañas sobre el llamado voto útil, el voto amarrado por costumbre, o la pinza que tan bién utilizan el PP y el PSOE cuando se acercan a los finales de campaña con todo su poder económico y mediático. Cada rival de Ciudadanos tiene sus medios a los que pedir apoyo y miles de seguidores dispuestos a acribillar al que ellos consideren enemigo o rival. Saben atacar y destruir arropados por fieles seguidores de una idea que nunca reconocerán como equivocada u obsoleta. De hecho lo que más oímos  a la izquierda de Ciudadanos son ataques al Gobierno y a cualquier apoyo que reciba, y lo que más oímos a su derecha es lo bien que estamos y para que se necesita cambiar nada. Es lo que tiene el centro, que está situado entre el inmovilismo y la demolición.

Sin embarfo algo está cambiando en la tendencia de voto a Ciudadanos porque desde la última cita electoral no para de subir, y todo sin estrategia, solo con trabajo. A cualquier partido que se acerca a él le enseña su programa, sus puntos irrenunciables para pactar, lo mismo si vienen por la derecha que por la izquierda, y para el partido no pidió nada a cambio, ni un sillón que no se lo hayan concedido los votantes. Quizás por eso no pierde el tiempo con la tendencia de moda, destruir al contrario por su pasado, por lo que hizo, por sus errores, ni tampoco se molesta en contestar a los radicalizados con mofas e insultos, solo se muestra intolerante con la corrupción, donde ha conseguido sus mayores logros apartando a todos los imputados de cargo alguno en los gobiernos que apoya, el fin de los aforamientos en algunas Comunidades, y las Comisiones de Investigación, todo mientras avanza en los puntos de su programa como el trato a los autónomos, las bajas de paternidad o maternidad, los ingresos suplementarios para jóvenes en formación, y hasta libros de texto gratuitos y tantos otros.

Siempre hablando de futuro, de cosas reales, de consenso, de avanzar sin poner al franquismo o a la crisis de excusa, va ganado adeptos y desprendiéndose del lastre porque de eso también hay. Un partido que nace recibe sus votantes y afiliados de otros partidos. Podemos lo hizo de comunismo y del ala más radical del PSOE, mientras Ciudadanos recibió sus simpatizantes de gente harta del PP (40%), del PSOE (25%), del UPyD (25%), o nuevos (10%). Entre estos no todos se ilusionaron con la idea de ser liberal en lo económico y progresista en lo social, y regresaron a sus origenes. Tránsfugas cuyos votos fueron alegremente recibidos (no se sabe si en algunos casos pagados) por otros partidos. Esta limpieza ha sido altamente beneficiosa para Ciudadanos por necesaria en un partido nuevo, aunque lo triste es que siendo las elecciones con listas cerradas, el acta se considere del elegido en esa lista y no del partido, motivo por el cual raramente la devuelven.

Hecho ya el asentamiento en su espacio politico de centro, algo que tuvo que crear, ahora las encuestas ya le sitúan a solo un punto de alcanzar a Podemos y sus 17 confluencias con sus asociados. Ya no es una ocurrencia. Lo hemos visto en Dinamarca, en Holanda y en otros países, pero sobre todo en Francia donde Macron, y su partido En Marche, ha arrasado y está dispuesto a demostrar  que el cambio en Europa vendrá del centro y no de populismos de izquierda o derecha con sus promesas irrealizables.