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Originally posted 2017-08-20 11:34:18.

Venezuela se ha convertido en una dictadura ante los ojos impávidos de Occidente aunque estén lacrimosos de forma oficial.  Parecía que las dictaduras americanas había tomado rumbo a la desaparición con la coletilla de Cuba cuyo fín se esperaba gracias a la apertura que les habría ofrecido Obama, cuando llega Maduro para intentar un giro al pasado. Sus actos son un auténtico golpe de estado al estilo más clásico, la disolución de las Instituciones elegidas democraticamente por el pueblo que era soberano y que las controlaba por amplia mayoría absoluta. Fue este proceso, la victoria de la oposición al chavismo, el que desencadenó una lucha que de momento va ganado Maduro. Había dos alternativas, o un referéndum revocatorio o un golpe de estado, y fue este último el que se orquestó mediante la Asamblea Constituyente con unas elecciones fraudelentas y la disolución de la Asamblea democrática o Parlamento.

Occidente, y también Oriente, han reaccionado de forma muy tibia condenando al país que tiene las mayores reservas de petroleo del mundo, aunque su población esté privada de cubrir sus necesidades más básicas. Mayores fueron las amenazas a Turquía por intentar un camino similar hacia el poder presidencial, aunque sin pretender llegar a tanto, y ya no digamos con Cuba cuyo aislamiento dura desde mediados del siglo pasado. El mundo ni puede ni debe consentir tamaña injustícia. No puede ser que mientras luchamos contra las dictaduras del norte de África y de Oriente (excepto China por razones evidentes), permitamos que florezcan en América.

Nicolás Maduro, sigue el proceso que permitió a los Castros mantener el poder en Cuba durante tantos años. Lo primero es buscar un enemigo fuerte y grande al que provocar para defenderse luego clamando por la patria, algo que ya encontró en Estados Unidos. Despues instaurar una fuerte represión encarcelando a los enemigos políticos y matando opositores en las calles, algo que también puso en marcha. Y por último hacer la vida imposible a los que no comparten sus ideas para que recurran al exilio permitiendole ganar cualquier elección futura. De momento dos millones de venezolanos han abandonado el País porque hasta la vecina Colombia les parece el paraíso aún con trabajos denigrantes.

Los partidos políticos españoles están contra Maduro de forma moderada, como el PP o el PSOE, o radicamente en contra, como Ciudadanos, o radicalmente a favor como Podemos, que ha sido el asesor oficial y bien pagado, del chavismo. Recuerdo el boicot que se hizo a Irak con el programa de petroleo por alimentos, en un intento de que la población no pagase los desmanes de sus dirigentes. No sé cual es la solución ahora, la que provocaría unas elecciones libres y democráticas que devolviese el poder al pueblo permitiendo votar al exiliado, la que permitiría acabar con la dictadura y el dictador, pero lo que está claro que el tiempo de las condenas formales ya pasó y las comunidad internacional debe intervenir con medidas y hechos.