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Originally posted 2017-08-14 12:11:15.

Hace un tiempo descubrí una formación política que defendía, al igual que yo, que para poder avanzar en el logro de una democracia real era necesario rellenar unas lagunas que se habían quedado sin cubrir y empezaban a oler mal, a descompuesto. Esta formación se llamaba Ciudadanos y tenía un equipo de liderazgo que parecía capaz de lograr gran parte de lo que solicitaba Democracia Real Ya el 15M, pero urilizando el pragmatismo y la moderación dentro del Sistema y no practicando el radicalismo antisistema de la formación citada o de Podemos. Era como la vida misma que cuando dejamos atrás temas graves sin resolver, hay un momento en que tiende a frenarse e incluso volver atrás.

Estos puntos básicos eran deseados por la mayoría de españoles aunque sabían que el bipartidismos nunca los daría:

– Ningún imputado puede ocupar un cargo público.

– Eliminación de los aforamientos.

– Nueva ley electoral sin los privilegios de 1977

– No a los indultos para casos de corrupción política.

– Limitación de mandatos a dos

– Investigar y eliminar la financiación ilegal de los partidos.

A estos puntos que son dificiles de rechazar, se sumaban a los pactos aspectos claves de una democracia como la independencia del poder judicial dejando de nombrar jueces de los Tribunales que deciden el último recurso, o incluso la forma de elegir fiscales, y una reforma constituciónal siempre que sea por consenso como lo fue la actual, y nunca por imposición. A esto se añadía como primordial una reforma educativa que no haya que cambiar cada año o pinchar la burbuja política. Tan deseados son estos puntos que ni el PSOE ni el PP fueron posteriormente capaces de rechazarlos e incluso los acompañaron de otros 150 o 200 puntos más. Por ese motivo Ciudadanos, que obstenta solo 32 diputados, consiguió sacar adelante más propuestas que todos los grupos de la oposición juntos.

Despues de la elecciones hubo en España una cierta euforia porque había llegado el fin del bipartidismo. Ni el PP ni el PSOE sumaban con Ciudadanos o con Unidos Podemos, los cuatro partidos de ámbito nacional, pero la realidad fue otra. Públicamente los dos grandes partidos de la democracia habían mostrado un enfrentamiento en el que se rechaba los gobiernos de coalición o concentración, evitando por lo tanto cualquier consenso para la reforma constitucional, pero en secreto seguían, y siguen, pactando el manejo de los Tribunales que han de defenderlos de los jueces que les acosan. Por si alguien dudaba, la jueza Alaya nos cuenta como la apartaron del caso de los ERES y los cursos de formación, o del caso de Elpido Silva inhabilitado 17 años por el caso Blesa, o incluso el tema del juez Garzón.

Como todo sigue igual pese a todas las leyes que Ciudadanos sacó adelante, todas útiles, al PP le empieza a parecer que el peligro ya no está en perder el poder sino en mantenerse a salvo de la justicia anticorrupción y los 10 puntos clave propuestos por Albert Rivera para acabar con ella. Ahora el objetivo de Rajoy se centra en mantener el silencio de Bárcenas. La consecuencia es que ya afirman abiertamente su intención de incumplir parte de los pactos de investidura, y de poner en duda hasta la legalidad de algunos de los compromisos que le llevaron al poder.

¿Y donde quedan mis sueños inacabados? ¿y donde los de todos los votantes pragmáticos, de los realistas? Otra vez en las próximas elecciones. Pero que Rajoy y Sanchez no olviden que sus votantes prefieren como primera opción el pacto con Ciudadanos en ambos casos y que quizás se lleven la sorpresa de que sea Ciudadanos quien proponga gobierno y condiciones. ¡Qué país!

Intentos de avanzar