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Originally posted 2017-03-29 17:43:37.

¿Qué podría suceder antes de un referendum en Cataluña? ¿Y un día después? La respuesta más fácil sería imaginar una rabieta de Artur Mas por el desplante de Rajoyal negarse a negociar un pacto fiscal para Cataluña.

Todavía estaba caliente el recorte del Tribunal Constitucional al Estatut, pero aún así parece demasiada rabieta para el lider de un partido que tenía montado su negocio alrededor del 3 o 4%.

Más creíble sería pensar que el éxito de la Diada le avisó de que ERC acabaría ganándole la partida si no se ponía al frente del descontento. Así logró que ERC se sumase a su partido para amenazar con un referendum de independencia, algo sorprendente porque Artur Mas lideraba el partido de la burguesía, lógicamente de centro-derecha, mientras ERC era un partido venido a menos desde que Tarradellas lograra la restauración de la Generalitat, aún a pesar de haber participado en el tripartito formado con el PSOE de Zapatero con la IU catalana.

Es posible que Artur Más sobrepasase la línea de no retorno sin darse cuenta y buscó una salida convocando las llamadas elecciones plebiscitarias, unas elecciones que supuestamente tenía que ganar por una amplia mayoría, pero para perderlas, como así fue, sin embargo apareció la CUP y lograron una mayoría en el Parlament a pesar de que “ganaron las elecciones pero perdieron el plebiscito, como dijo su lider en aquel momento, Antonio Baños.

La verdad es que nada encaja muy bien. Lo más normal seria pensar que nunca esperó CDC, ahora llamado PDC, que el Gobierno no actuase y dejase llegar las cosas tan lejos. El plan de víctimas sí podía ser una salida airosa. Aunque los secesionistas sean minoría, los deseosos de que este culebrón acabe de una vez, lograron que los partidarios del referéndum fuesen mayoría, una amplia mayoría, así Podemos y su confluencia  catalana, Ada Colau, se sumaron también a pedirlo conocedores de que nunca tendrían la mayoría para modificar la Constitución y convertir el llamado procés en algo legal. Esta visión de un partido atrapado en sus contradicciones y que ya no puede abandonar un movimiento que se ha hecho demasiado numeroso en votos como para dar marcha atrás, encaja bastante bien.

Si logran que el referendum sea parado por el Estado, la suma de los constitucionalistas PP, PSOE y Ciudadanos, con el uso de la fuerza policial, jurídica (anulando transferencias o la Autonomía en su totalidad, o militar (lo que ya sería un sueño), entonces sí que salvan la cara y lograrían que el voto se radicalice para dar una mayoría nacionalista amplia en cualquiera de sus vertientes. Cualquier otra salida seria peor para ellos y para eso solo tiene que lograr que el refrendum sea ilegal, no negociado ni rechazado en el Congreso, sino con una intervención de la que ya hay varios precedentes.

Lo que no resulta creíble es CDC quiera de verdad la independencia cuando el día después se encontraría con una salida masiva de empresas que se habrían  quedado fuera de la UE, porque Cataluña no está en la lista de países que la componen y habría de solicitar su entrada, al igual que le pasaría a Escocia con la que tanto se comparan, lo que además de cumplir ciertos requisitos que ahora no cumple, necesita el voto favorable de sus estados miembros, entre ellos el de España. Tampoco podría nadie imaginar un gobierno del CDC de Artur Mas y ERC de Oriol Junqueras, la burguesía de derecha con los republicanos de izquierda ¿Quién sería el President? ¿con qué poderes?. No parece viable ese escenario como tampoco lo es pactar con la CUP, cuyo voto comprado es antisistema, anti UE y anti OTAN.

Esta última alternativa no parece viable porque la única Constitución que cita la secesión es la de Etiopía, y en el pasado la de la URSS y la de Yugoslavia, y tampoco hay precedentes de secesiones pacíficas. Es evidente que lo que espera ansiosamente Junts pel Si es la intervención del Estado parando el procés, el victimismo. Los españoles, y probablemente más de la mitad de los catalanes, le pedimos a Artur Mas que pare esto. Ya se sacrificó a petición de la CUP y ahora debe hacerlo a petición de los ciudadanos. Que negocie el Estatut, o el pacto fiscal, el Estado federal, o lo que quiera pero siempre con respeto a las leyes, sabiendo ganar y sabiendo perder como hizo Ibarretxe en su día con aquel estatuto del País Vasco, que era realmente la petición de un estado confederal. No hay otra salida…. y que se apure porque un día podría acabar en la cárcel acompañando a los Pujol.