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Originally posted 2018-01-13 09:14:11.

Oriol Junqueras (ERC) escribe una carta en la que afirma que para tomar posesión de un cargo hay que estar presente en el Parlament, los Jordis reconocen que el referéndum del 1 de Octubre fue ilegal y prometen no salirse del cauce constitucional que es el único válido, Carles Mundó renuncia a su acta de diputado, y Forcadell renuncia a presidir el Parlament, todo en 24 horas. Hasta Garzón (IU) critica a Pablo Iglesias su posición con los independentistas culpándole de la caída en intención de voto.
Con todo la gran deserción entre los imputados es la dimisión de Artur Más que se va acosado por sus causas pendientes con la justicia pero también por la deriva política de su partido. Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), con Artur Mas a la cabeza, fue la que en su día comenzó a cantar la canción del referéndum a la que rápidamente ERC puso música porque rota toda posibilidad de negociar con el PP o el PSOE, y con Ciudadanos todavía en formación, no había otro apoyo posible. CDC y ERC se unieron en dulce matrimonio formando Junts pel Si (JPS) y creando el embrión en el que ERC iría devorando al partido que había dominado Cataluña durante toda la democracia, el CDC.
Después del referéndum del 9N, que fue ilegal pero tolerado, Artur Más convocó elecciones “plebiscitarias” bajo tres premisas que permitirían poner en marcha un proceso se independencia, que JPS debería ganar por amplia mayoría ya que cualquier modificación del Estatuto o de la Constitución requiere dos tercios de la Cámara como sucede en cualquier país democrático, que se ganase el plebiscito, y también que se ganase en todas la provincias como exige el modelo canadiense con su Ley de Claridad. Ninguna de las tres condiciones se dio pero surgió en el panorama un partido marginal, antisistema, liderado entonces por Antonio Baños y le dijo a Más que había ganado las elecciones pero había perdido el plebiscito, pese a lo cual apoyarían si él se iba. CDC cometió el error de aceptar la deriva que supone tener de socios a ERC y a la CUP, y acabó dividiendo Cataluña en dos partes. Lo que no contaban era que el jefe de la oposición fuese Inés Arrimadas que surgió como la voz de la conciencia y la sensatez hasta el mismo día de la ruptura evitando la apariencia de legalidad a algo que no la tenía. Su recompensa habría de venir el 21D. Luego Artur Mas no pudo manejar a un Puigdemont embriagado de poder que ni siquiera obedeció cuando le pidió convocar elecciones y olvidar la DUI.
Ahora Artur Más abandona ahora la escena política acosado por los inminentes resoluciones sobre malversación de fondos públicos en la consulta del 9N. Probablemente acabará en la cárcel o con multas que no podrá pagar como acabarán todos los implicados en el 1O porque nuestra justicia es lenta pero acaba llegando. Aunque no lo dice así de claro, probablemente piensa que su sucesor, Carles Puigdemont, está haciendo un gran ridículo internacional y que acabarán en la cárcel, él y todos los imputados por sedición al haber declarado la DUI y malversado fondos públicos. Afirma Artur Más que no se puede construir la independencia con el cortísimo margen del 47% de los votantes, seguramente sembrando moderación para su regreso cumplidos los dos años de inhabilitación, quizás con otro partido. Lo de presidentes virtuales con votos telemáticos y consellers encarcelados sobrepasa la capacidad de aguante de mucha gente y probablemente si las elecciones fuesen a final de enero como pedía Ciudadanos los independentistas no tendrían mayoría de escaños (y con otra ley electoral tampoco).
En Cataluña solo hay unos hechos reales, que Ciudadanos ganó las elecciones, que Inés Arrimadas es el candidato más votado, el único que históricamente ganó al nacionalismo, que el independentismo volvió a perder el plebiscito, y que el 6 y 7 de septiembre, el 1 de octubre, y con la DUI se han cometido delitos que serán juzgados y probablemente condenados porque todo forma parte de un plan preparado en sus más mínimos detalles para saltarse las leyes y el orden constitucional con la agravante de no tener una mayoría de catalanes que les apoyen. Solo hay una cosa nueva, por fin Podemos se ha manifestado y sabemos que en el lado Constitucionalista donde el líder es Inés Arrimadas no está. Las consecuencias a nivel nacional no se harán esperar para este partido en declive ¿y Cataluña? Dependerá del fin del adoctrinamiento y de la manipulación de los medios públicos como pide Ciudadanos o tendremos nuevo Process y más 155.