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El caso de Ciudadanos recuerda un poco al lema de los mosqueteros del rey,
“todos contra uno y uno para todos”, pero ¿porqué?
El líder del partido ha demostrado con hechos ser todo lo contrario de como lo
pintan sus rivales y del eco que suena en prensa, radio o televisión. Tampoco
es muy extraño ya que las encuestas, esas que nunca aciertan, le asignan una
caida en votos y por lo tanto prefieren contentar a esa mayoría que a base de
alimentarse de titulares tendenciosos y tertulianos radicales han llegado a
conclusiones alejadas de la realidad. Deberían quedar siempre los medios
públicos para dar lecciones de objetividad pero desgraciadamente solo son
públicos en cuanto a su presupuesto porque están dirigidos por un partido y a
favor de él como todos sabemos.

Conviene hacer memoria de que Albert Rivera pactó en 2015 un programa con
Pedro Sánchez sin pedir ni un cargo y que fue Pablo Iglesias quien tiró abajo
ese acuerdo. Repetimos elecciones, volvió a ganar Rajoy más ampliamente
aún y Rivera una vez más apoyó al partido ganador a cambio de un programa
sobre temas de estado no sin antes empujar intensamente que Sánchez
hablase con Rajoy para estudiar un gobierno conjunto o uno de concentración
que afrontase los graves problemas de España, y una vez más no pidió sillones
a cambio como tampoco los pidió para apoyar el gobierno de Madrid con el PP
o el de Andalucía con el PSOE. Solo en una cosa siempre fue intransigente
Rivera, en no aceptar ni un imputado en cargos de los gobiernos que apoyaba.
En la moción de censura se ofreció para apoyar a Sánchez si convocaba
elecciones inmediatas dando voz al pueblo pero el PSOE prefirió el apoyo del
independentismo. Cuando Sánchez convoca elecciones por no conseguir sacar
adelante los Presupuestos, Ciudadanos pone tres condiciones básicas para
dejar abierta una línea de negociación, el no del indulto a los imputados por el
intento de golpe de estado o como se le quiera llamar, y el no al apoyo
independentista, y Sánchez lo rechaza como lo vuelve a rechazar el 7 de mayo
y tres días antes de vencer el plazo para formar gobierno. Tres sencillas
condiciones entre las que figuraba la formación de una mesa para afrontar la
respuesta a las sentencias que se comunicarán estos días, una mesa que
habrá que constituir guste o no. Como dijo Rivera “la respuesta a esta oferta no
debería necesitar más de 30 segundos”.

Albert Rivera estuvo solo y sin apoyos en su lucha contra la Corrupción (plan
de 10 puntos), en la lucha contra el adoctrinamiento, en el uso sectario de TV3,
en exigirle a Torra prometer la Constitución, el Estatuto y las resoluciones
judiciales o aplicar el 155 si se niega, y el PSC lo dejará de nuevo solo en la
moción de censura contra Torra por vivir completamente al margen de las
competencias del Parlament. Pese a todo esto, Rivera, con mucho el más
dialogante de todos los líderes políticos, se ofrece a apoyar a Sánchez si gana
las elecciones en base a un programa de 10 puntos sobre temas de estado, 10
puntos que aprobaría cualquier ideología si no estuvieran inmersos en una
batalla contra Ciudadanos en busca de sus más de 4 millones de votos, y que

Sánchez rechaza pidiendo un apoyo incondicional para poder gobernar con
Podemos y los independentistas a los que ya utilizó en Navarra (Bildu), la
Diputación de Barcelona (JxCat) o en varios cientos de ayuntamientos
catalanes (ERC).

El PSOE sigue con su insulto de colocar a Cs en un Trifachito con la misma
ideología de Vox, de ser un veleta, no sabemos porqué, los tres de Colón, el
pescador de votos, el partido de Ibex o de la CEOE, lo que es un insulto a la
inteligencia de la CEOE que de presionar a alguien lo habrán hecho con
Sánchez para parar su pacto con la izquierda neocomunista y el
independentismo, pero lo más triste de todo no es que los rivales de
Ciudadanos se unan contra él, sino que algunos de sus militantes hayan creído
que de verdad Sánchez estaba abierto a cambiar sus apoyos de ERC, Unidas
Podemos, PCR, Bildu, PNV, Comprimís, el BNG, etc, por Ciudadanos o por un
gobierno de concentración que afronte los problemas pendientes, como un
paro del 15% o una Deuda de 100% o la reforma para garantizar las pensiones
o para acabar con los retos del soberanismo modificando además la ley
electoral.

Mucho me temo que habrá grandes sorpresas, que el PSOE no subirá más
escaños aunque consigan seguir bloqueando la sentencia de los EREs, y que
Ciudadanos no bajará su representación, no olvidemos que esta canción de la
caida del partido de Rivera ya ha sonado muchas veces pero es el único
partido que crece elección tras elección y que probablemente seguirá
haciéndolo pese a que los ejércitos de las redes sociales no son naranja pero si
los que luchan por estar bien informados. De momento encuestas hechas tras
la convocatoria electoral ya no dan a Sánchez 140 escaños sino que se
conforman si se quedan como están mientras que Ciudadanos ha parado su
caida en las encuestas y probablemente empiecen a subir aunque no son las
encuestas las que ganan elecciones.

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