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La verdad es que muy poco. Hoy el decreto se utiliza como herramienta para casos de urgencia donde no hay tiempo a buscar un consenso. En las Cortes franquistas, las del tercio familiar y sindical, siempre había unanimidad mientras que el PSOE pacta ahora con Podemos con solo el 43,7% de respaldo electoral y lo que les falta lo pagamos todos a los nacionalistas que venden sus votos al mejor postor. En ambos casos se gobernó y se gobierna a golpe de decreto. El otro parecido es que Franco pretendió legitimar su elección con un referéndum y Sánchez pretende hacerse con todo el poder a golpe de decreto para anular la voluntad del Senado elegido democráticamente en listas abiertas. La diferencia es que a Sánchez no lo eligió nadie, y lo que es peor, no cumple las promesas que hizo en el pasado para ganar la moción de censura, aquellas elecciones anticipadas que prometió para intentar atraer a Ciudadanos que, desconfiando de Sánchez, exigió una fecha y acabó negándole el apoyo.

No es cuestión de descalificar al PSOE por Sánchez. Sabemos que es un partido dividido, un partido que se hizo mayoritario al abandonar el marxismo y recibir los votos del centro izquierda, mientras el PCE abandonaba sólo el leninismo reduciendo su respaldo a un millón de votos en el mejor de los casos. La época Sánchez arranca con un pacto con Ciudadanos. En aquellos puntos que le proponía el partido de Rivera aceptaba que era necesario modificar y reducir el Senado, la Ley Electoral, el fin de los aforamientos, pinchar la burbuja política, leyes contra la corrupción, el sistema de nombramiento de los Tribunales de justicia, un pacto para la educación, prohibición de referéndum de autodeterminación que exigía Podemos, reducción del déficit, etc., hasta completar 200 puntos. Nada de aquello es hoy urgente para Sánchez, ni su programa ni sus discursos, solo le importa el poder, la Moncloa, y no solo no pincha la burbuja política sino que la aumenta con nuevos cargos y gastos. ¿Que pensarán sus seguidores, aquellos que se  entusiasmaron con su llegada pero que hoy saben que las promesas carecen de valor, que siempre hará lo que le convenga? Lo que si está claro es que los barones del PSOE están preocupados con la tolerancia que mantiene con la Generalitat y el independentismo. Si antes sumaban el 40% los seguidores de Sánchez ¿Cuántos sumarán hoy?

Mientras, Ciudadanos sube o baja en las encuestas mientras toda la oposición va prometiendo sueños imposibles y posibles incumplidos, pero la coherencia de mantener una linea y cumplir lo que promete acabará siendo reconocida. En el Congreso logró sacar adelante proyectos importantes con sus 32 diputados y además en Cataluña ha presentado mil iniciativas que no se han podido tramitar por estar el Parlament cerrado.

Por otra parte el PP, al igual que el PSOE siguen soñando con recuperar los votos que se fueron a Ciudadanos sin darse cuenta de que tienen una fuga hacia Vox y hacia Podemos, partidos que no existirían si la derecha y la izquierda ocupasen su lugar. Quizás no pensaron en que son ellos quienes han hecho necesario que otros ocupen ese lugar. Que todos quieran ser el centro no es posible y no es creíble porque para ser de centro hay que ser moderado y practicar una política liberal y progresista, pero sobre todo ser capaz de lograr un consenso para actualizar la Constitución y poner freno a la deriva soberanista y supremacista.