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Nuestros políticos se ha  ido quitando la careta para mostrarnos su verdadera cara sin el más mínimo pudor y lo que vemos produce desconcierto y desamparo. Aparece la sensación de que solo se preocupan de su partido, de sus votos y de mantenerse en el poder o llegar a alcanzarlo, un sálvese el que pueda sin hacernos sentir que España y los españoles seamos su prioridad.

Susana Díaz ha convocado elecciones para el 2 de diciembre pretendiendo hacernos creer que la razón que la impulsa a hacerlo es que Andalucía no se merece la inestabilidad que hay en el resto de España. Nadie duda que Andalucía no se merece padecer las consecuencias electorales de las concesiones de Sánchez al separatismo pero todos sabemos que en realidad el PSOE-A se ha quedado en minoría al retirarle Ciudadanos el apoyo, el único partido que actúa igual cuando va primero en las encuestas que cuando le sacan 10 puntos. Parece evidente que el incumplimiento de Susana Díaz con el pacto de investidura le ha valido para  adelantar las elecciones antes de que el problema catalán arrastre al PSOE y también antes de los juicios de las tarjetas black en los prostíbulos andaluces o el caso de los EREs.

Lo malo es para Sánchez que tiene con Susana el pacto de no hacer coincidir las Generales con las Andaluzas, lo que le impide convocar ahora elecciones porque el PSOE sin el apoyo de Andalucía y Cataluña (PSO-A y PSC) no es nadie. Sánchez ya hace tiempo que se quitó la careta y cada día la hemeroteca nos va contando el abismo que existe entre lo que dijo o prometió y lo que hace. Ha sabido aplicar muy bien el dicho de ande yo caliente y ríase la gente, así que se dedica a disfrutar de su estancia en Moncloa y hacerse fotos con famosos. Acusa a Ciudadanos del retraso electoral afirmando que Rivera no le apoyó en la moción de censura a Rajoy lo que le habría evitado extrañas alianzas cuando la realidad es que Albert Rivera prometió su apoyo a la moción si nombraba un independiente que convocase elecciones inmediatas, e hizo bien porque como hemos podido comprobar cumplir lo que promete no es una de las cualidades de Sánchez.

En la misma línea andan los populares que prometen lo que mucha gente quiere oír, que subirán el salario mínimo un 50% y las pensiones otro tanto y que eso lo pagarán los ricos y los bancos o con nacionalizaciones para las que no dicen de donde sacarán fondos. Ahora han logrado puestos de alta remuneración y poder en el lugar soñado, la televisión pública. Su líder, Pablo Iglesias, supera a Sánchez en lo de prometer y no cumplir como la maldita hemeroteca nos enseña cada día. Menos mal que ahora que es padre de familia y vive en su lujoso chalet de la zona norte, con su escolta y protección, se irá calmando un poco en sus proclamas.

Claro que para prometer cosas imposibles, para engañar a la gente aunque sean niños, votantes futuros, nadie mejor que los separatistas catalanes. Ellos también buscan sus ingresos (los diputados presos suspendidos de empleo y sueldo has sido contratados por el PDCat con el mismo sueldo), y su inmunidad en muchos casos. Mantienen el Parlament cerrado para no oír las verdades que Inés Arrimadas les diría en la cara mientras Torra se sonríe comprobando que ha conseguido dividir a los catalanes y aunque en la calle sean más lo de Inés en el Parlament son más los suyos. ¿Se imaginan que todas las Autonomías cerrasen su Parlamentos, que no se aprobasen leyes? ¿También lo consentiría Sánchez o solo lo consiente si lo hacen sus socios de legislatura?

Solo hay dos partidos que parecen decir la verdad, Ciudadanos con sus programa, programa y programa, y VOX con su aversión a los inmigrantes y queriendo prohibir partidos separatistas, uno consolidado y otro pretendiendo atraer a los militantes del PP que les gusta la dureza. La diferencia es que es que el PP se desplazará a su derecha para tapar la vía de agua de Vox lo mismo que el PSOE se ha desplazado al terreno de Podemos. En el centro ya solo queda Ciudadanos.

 

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