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Originally posted 2017-12-01 14:48:10.

Sabido es que los extremismos de tanto alejarse se acaban encontrando. Los nazismos y los comunismos, en su afán de romper el modelo democrático, siempre se encontraron juntos en el mismo camino, el camino a la dictadura, y si es necesario, recurrir a la violencia, al escarmiento, el castigo, el miedo. Al enemigo se le extermina o se le encarcela porque “ellos son el absoluto bien mientras los demás son el absoluto mal”, definición del fascismo de derecha o de izquierda. El medio siempre estuvo claro y compartido por ambos extremos, impedir la independencia judicial, y hacer del Parlamento una caricatura tomando el poder absoluto que, inevitablemente, termina en dictadura.

Los vimos en nuestra guerra civil. Unos mataban curas y oligarcas y otros maestros y desarrapados, ambos luchaban para imponer la democracia, la palabra más utilizada aunque cada parte la entendía a su manera. En el medio quedan los partidos que luchan por un espacio de sensatez. Los que se sitúan entre los extremos luchan por un espacio que es más ancho o más estrecho según los extremistas se retraen o se envalentonan. Desgraciadamente ahora estamos en un momento donde el extremismo está envalentonado y recaba el apoyo de populistas indecisos para lograr sus objetivos ¿donde? En Cataluña.

Los nacionalismos son la versión nacida para defender derechos locales y que se desarrolla y crece radicalizando a la gente, señalando un enemigo común para que les proporcione más votos en una alocada carrera que usualmente termina en secesionismo ideológico o en sedición. Cataluña está ya en este punto. También utilizan mucho, demasiado, la palabra democracia pero entendida como la libre realización de su voluntad, una libertad al margen de normas, leyes, constituciones, de plebiscitos o de dictámenes jurídicos, una democracia que no necesita de mayoría social y que le basta con manipular la conciencia ajena mediante el control de los medios de comunicación, el adoctrinamiento de niños como se hizo siempre, con libros falsos y proclamas, con chantajes emocionales, creando un “coco” o un lobo feroz cuyo rabo descansa en la España nazi, facha, franquista, injusta, policial, cruel, y cualquier cosa que logren inventarse para crear un sentimiento que se verá reforzado mediante la apariencia de que son superiores e impunes. 

La impunidad es muy importante. Es la que pedía Puigdemont para convocar elecciones, y se demuestra atacando las sedes de Ciudadanos cada día, destruyendo carpas informativas del PP, o colgando muñecos del PP, PSOE, y C’s de los puentes (extraña forma de entender la democracia), arrancando banderas españolas o colgando esteladas. Hay gente que honradamente piensa que mantener detenidos a quienes renunciaron publicamente a obedecer las resoluciones judiciales perjudica a la democracia pero los sediciosos saben que el objetivo es salir libres, demostrar impunidad, que son intocables y que no hay fuerza que pueda mantenerlos en la cárcel aún cuando hayan rodeado, coaccionado o agredido a la policía nacional, o roto publicamente con la Constitución, con las leyes que deriban de ella, con las resoluciones judiciales, y hasta con sus propias normas, hechos que por si mismos incapacitan para ocupar cargo público.

Desgraciadamente esto es la crónica de una muerte anunciada. Inés Arrimadas viene advirtiendo durante años que la DUI (declaración unilateral de independencia) era el fin último de la Generalitat y la harían con o sin el apoyo de los votantes, Ciudadanos ha pedido apoyo para declarar el 155 desde el 6 de septiembre, para evitar el adoctrinamiento o para exigir que los libros de texto refleje la realidad, pero desgraciadamente sin apoyos porque la campaña electoral ya está en marcha, hasta acusan al Ministro de interior de obligar a devolver las obras de arte de Aragón cuando lo que hace el Sr. Zoilo es exigir que se cumpla la resolución judicial, pero parece que los jueces no son bien vistos en Cataluña. La guinda la pone Podemos preguntando a Tribunal Comstitucional si es licito aplicar un articulo de la Constitución a aquellos que desoyen las resoluciones de ese mismo Tribunal y afirman publicamente que se desconectan de las leyes españolas. Si alguien lo entiende que lo explique.

Esperemos que haya más catalanes juiciosos que fanatizados y que la ley electoral no vuelva a favorecer al que no gana en votos.